Sé que es tarde para escribir. Pero digamos que no he tenido una semana lo debidamente acorde como para sentarse a pensar en la vida y el devenir histórico. (Si hablo de la UNAM y su burocracia)
Es increíble que al parecer a 41 años, hay ciertas personas que simplemente no han entendido nada. Las implicancias que rodean ahora un hecho tan nefasto como el ocurrido aquél día 11 de septiembre, sin duda que involucran una realidad que puede parecernos lejana, pero es tan presente como la participación en el Congreso de aún entidades como el "señor" Urrutia y su desfachatez. ¿Es que se puede ser tan ciego? ¿O simplemente es la escasa capacidad intelectual del sector cívico-empresarial-burgués de Chile? Evidente que hay jerarcas y jerarcas... nadie que se considere medianamente cuerdo, puede dudar de la nula capacidad intelectual de gente como Moreira o Patricia Maldonado. Pero, lo interesante es ver que las "nuevas" aristas de la política de Derecha, no tienen nada de nuevas, si no que reproducen las "viejas" maneras de hacer la política, y no consienten más que defender lo indefendible. Gente como el tipejo de Bellollio, o de Ena von Baer, son el ejemplo más claro.
Por eso es que cuando desde fuera, se ven a idiotas como Urrutia, hablando groserías en el Congreso, sobre la muerte de un presidente legítimamente electo, independiente si es de tu bando o no, no le muestres ni el más mínimo respeto, sean incomprensibles. ¿Que tiene en la cabeza señor Urrutia? El odio es tan grande que ni siquiera la sensibilidad vacía del torturador de la CNI, que abrazaba a su hija pequeña, luego de haber puesto en la parrilla a una niña como su hija, y haberla ultrajado y humillado sin más contemplación, se pueden comparar.
Seguimos siendo torturados. Cada uno de estos secuaces que manejan los hilos de la política y pretenden que nos creamos sus hipócritas promesas de "libertad de enseñanza" o bien de "proteger la vida" nos hacen mella. Nos infunden sus ideas de terror, a través de desviar la atención con prácticas tan arteras como la instalación de bombas y atentados terroristas para así crear el miedo en la población. Ese miedo que tanto les gusta a ellos llamar "ORDEN". Si señores, igualito que 44 años atrás.
Por eso es que ser derecha y creerse democrático, al menos para mi parecer, es un contrasentido. Al menos en mi país. ser de derecha es ser golpista, es ser asesino, es ser cómplice. Y lo que más da rabia y pena, es que aún se permita que estos nos dicten la verdad, desde sus falsos estrados de justicia abortada, para enseñarnos que está bien, de lo que está mal.
Se esbozan cambios, eso puedo notar. La juventud, la gente de Chile quiere despertar del letargo, ya no tiene miedo, y está harta de tanta mierda. Al menos en algunos se ve tal situación. Los actos de protesta espontánea por el alza en el pasaje del metro, son una buena muestra de tal estado. Cuando veo tal cosa, recuerdo siempre a mi madre, aquel 4 de agosto de 2011, que con mis hermanos, fuimos a protestar igual al centro, a pesar del Estado de Sitio proclamado por el malnacido de Hinzpeter. Vi en su cara miedo de que nos pasara algo, temía por nuestra vida, pero pude mirar a través del brillo de sus ojos, el orgullo que sintió por ver a sus hijos protestar por lo que es justo, por lo que es lo mínimo, por lo que nos han quitado estos falsos defensores de la libertad. La sonrisa de aliento, el tecito a la vuelta en la casa, y contar esa experiencia en un típica once de familia, entre mis hermanos y yo, fue la justificación patente, de que lo que habíamos hecho era arriesgado, pero estaba bien hecho. Siempre hay que luchar.
Por eso, desde fuera de mi querida tierra, puedo decirles a todos estos idólatras del neoliberalismo, que la figura de Allende está bien resguardada. Nadie duda de la entereza de un presidente que cayó luchando en su propia casa de gobierno, defendiendo sus ideales a costa de su vida. Su adalid militar, el maldito vendido a las inversiones del capital norteamericano, está como está. Nadie pone en cuestionamiento su afán maldito por destruir a un pueblo, a costa de sus intereses personales. Pinochet es un maldito, eso es aquí, allá, o más allá. Y siempre será recordado como tal.
Esperemos pues, que tras tantos años de tristeza, estos hechos nos hagan recordar una vez más, la importancia de tener una sociedad debidamente construída, con los ideales firmes, en que el valor de la vida esté más allá de las cuentas en el RIGGS...
Por último,sólo decir desde esta capital con un pasado glorioso, y un presente incierto, yo sigo bregando por mantener la figura del compañero presidente, que sus ideales siguen firmes, que ningún esbirro del capital norteamericano ha logrado avasallarlo... y que siempre, siempre en la memoria de un pueblo, de todos los pueblos, la figura de Allende y su sacrificio, nunca podrá ser obviada. Las palabras del presidente fueron proféticas... La historia es nuestra, y la hacen los pueblos! No los idiotas cobardes que defienden a un dictador, asesino, traidor, ladrón y mentiroso que se declaró demente para no concurrir a la justicia. Entonces, señor Urrutia...¿Quién es el cobarde? Gracias.
Urrutia no es más que un patrón de fundo, carece de modales viejo. Y bueno, la derecha, ese es un show aparte, aunque la UDI siempre representa lo peor de este país, claro está.
ResponderEliminarEs claro que no comparto algunas de tus palabras, pero si con gran parte de lo expuesto. Más que preocuparnos de la derecha, deberíamos preocuparnos del neoliberalismo que hace mella dentro de nuestras propias filas que en otro tiempo hubieran estado al lado de Allende viejo. Las garras del neoliberalismo son muy seductoras y no hablo precisamente de nuestros simpáticos DC.
Un gran abrazo amigo mío, David.